El silencio del campo se quebró con un disparo. No uno real… aún.
Fue el sonido seco y retumbante de una tabla cayendo contra el suelo en la vieja bodega abandonada de la familia de Elvira, pero para Xavier, bastó para tomarlo como señal.
Estaba de vuelta.
Después de meses de ausencia forzada —tras su fallido intento de controlar los cultivos y la venta de los ranchos de las ciudades del norte—, Xavier Menrieta regresaba con un plan nuevo, más sucio, más grande. Más letal. En ese poco tiempo ha