Paranoico.
Arthur Orlov.
Estoy mirando a través de la ventana de mi oficina hacia la mansión oscura del difundo Lev, cuando mi teléfono suena. Al ver el remitente, respondo de inmediato.
—Dime.
—Jefe, está pasando una bomba —dice mi secretario, Oscar—. Estaba en una cena con mi prometida, aquí en el White Rabbit y llegó Valeria Matvienko con todo un batallón. De un momento a otro una mujer de sus invitadas sufrió una especie de ataque. Pero entonces otro de sus invitados soltó un: “¡Vi a Valeria echando al