El precio del placer.
Gia.
Quiero hablar para decir que me parece demasiado loco. Que es imposible que pueda correrme sin ser tocada, pero la verdad es que todo mi cuerpo está tan perdido, tan sensible, que solo lo intento. Y él me ayuda.
Arthur comienza a mover su mano alrededor de su pene, una y otra vez, sin dejar de verme.
Mi respiración se agita cada vez más mientras detallo sus expresiones. Noto lo mucho que disfruta de este momento. La mano envuelta en la correa está roja mientras la aprieta. Su respiración a