Mientras tanto, Tomás, que estaba observando la situación recostado de la pared con los brazos cruzados, enderezó su postura, se quitó el abrigo y lo colocó delicadamente sobre el sofá.
De inmediato, Francesco, intercambio con los presentes una mirada de desconcierto. — ¡Vaya, el turista quiere pelea!, todo un chico malo, porque no te marchas, ve a donde sea que fue el otro extraño que llego contigo. —Tomas, negó con la cabeza mientras se arreglaba las mangas de la camisa. — Pues veamos lo que