Al llegar a la mansión Moretti, el jardín estaba lleno de movimiento y flores. Decoradores trabajaban con rapidez, mientras la madre de Max, la señora Revetti, supervisaba cada detalle con un rostro tan rígido como impecable. Apenas vio a Alessa, se acercó con una enorme caja entre sus brazos, y, sin perder tiempo, exclamó con un tono autoritario pero emocionado
— ¡Alessa, querida! gracias a Dios ya estás de regreso, este es el vestido. Debes probártelo ahora mismo y luego descansar, tienes que