El problema en la obra había sido resuelto, pero el aire entre Alessa y Leonardo seguía cargado de emociones no expresadas. Caminaban de regreso a la oficina en silencio, el sonido de sus pasos resonando en el pasillo vacío. Alessa sentía el peso de la mirada de Leonardo sobre ella, pero no se atrevía a mirarlo directamente. Sabía que algo había cambiado entre ellos, algo que no podía ignorar por más tiempo.
Al entrar a la oficina, Leonardo cerró la puerta detrás de ellos. El espacio parecía má