Después del almuerzo, las chicas se dirigieron al spa, donde se entregaron a una tarde de relajación y confesiones. Entre masajes y cócteles, la conversación inevitablemente giró en torno a los hombres. —Hay que admitirlo, Nicolás es el epítome del caballero irresistible —dijo Alessa con una sonrisa traviesa—. Si no estuviera comprometida, definitivamente lo consideraría.
—Oh, sin duda —secundó Chiara—. Guapo, sexy y con ese aire de hombre poderoso que vuelve loca a cualquier mujer.
—Madi, ¿qué