ADIOS QUERIDO JHON
El cielo estaba cubierto de un gris opaco, con nubes que se deslizaban lentamente, como si el mismo firmamento llorara junto a ellos. El viento, cargado de una melancolía pesada, agitaba las hojas caídas del otoño, mientras el frío de esa tarde se colaba entre las almas. El aire tenía una frialdad que calaba más allá de la piel, haciéndose eco del vacío que había dejado John. El paisaje del cementerio parecía congelado en el tiempo, sumergido en una quietud inquebrantable, rota solo por el sonid