La mansión se alzaba en silencio, envuelta en la tenue luz de la luna que filtraba a través de los altos ventanales. Afuera, el viento agitaba las copas de los árboles, creando un murmullo inquietante que resonaba como un eco lejano en la noche. Un frío intangible parecía envolver la casa, intensificando el ambiente de tensión que se respiraba. Dentro, el aire era denso y cargado, como si las paredes mismas contuvieran el dolor y las emociones reprimidas.
Alessa, aún recuperándose de la angusti