El día en Margarita transcurrió con una agenda apretada de llamadas y la crucial reunión con los señores Mendoza y Portillo para cerrar el acuerdo. La atmósfera en la sala era densa, una mezcla de la tensión propia de la negociación y el recuerdo incómodo del almuerzo anterior. Intenté mantenerme enfocada en mi rol, tomando notas precisas y aportando información cuando era necesario, aunque percibía las miradas del señor Mendoza, algunas con una intensidad que me hacía sentir ligeramente intran