Keili despertaba once en punto de la mañana, la habitación permanecía con las cortinas cerradas. Escuchó algo de ruido en la cocina y pudo percibir un rico olor a café, eso daba a entender que Armand no se había marchado.
Se colocó la bata para ir directo por el desayuno.
-Buen día Armand veo que estás al día con todo…pensé que te habías marchado-.
-Desperté, regué las plantas y decidí hacer el desayuno-. Armand le acercaba el café para colocar todo en el comedor, en aquel instante su teléfono