Alan tomó las tostadas para dejarlas caer sobre la servilleta, justo el apetito se había ausentado, si no se apresuraba llegaría tarde a la oficina, por buena fortuna para él Kamil no se presentó en su casa.
Una idea iba y venía, cambiarse de casa.
Podía vender la propiedad para mudarse a otro lugar.
Su madre colocaría el grito en el cielo.
Su teléfono repicaba insistentemente, lo dudó para responder, pero terminó tomando la llamada.
-Señora Minie gracias por su llamada llegaré en una media hor