Edward
La luz tenue de la mañana se filtraba a través de los ventanales, bañando la habitación en un resplandor dorado. El silencio era espeso, interrumpido solo por la respiración pausada de Grace. Desde el sillón, la observé con una intensidad que me asustaba.
Su cuerpo se hundía en el colchón, una parte de su espalda desnuda expuesta por la sábana que apenas cubría el resto de su figura. Su cabello rubio y ondulado se esparcía sobre la almohada, enredado en suaves bucles que parecían atrapad