Giselle se puso de pie y de manera elegante se alejó de la mesa principal, rodeó las carpas hasta que se encontró con una de las hijas de empresarios invitados al evento, era castaña, caderona, pechos grandes, y tenía una bonita sonrisa. Giselle sonrió cuando se detuvo a su lado.
―Edward se ha ido por allá. ―le anunció, la mujer castaña, se ruborizó de inmediato.
―Lo sé, lo vi hablando contigo hace momentos. ―le respondió.
―Sí, al parecer, ha discutido con su prometida, intenté calmarlo, per