Richard tenía las cejas alzadas en lo alto, aquella interrupción, lo dejó perplejo. Se ajustó la pajarita y sonrió a medias.
―Claro, claro, adelante. ―nomás le quedó decir eso mientras retomó su camino a la mesa donde había dejado a su acompañante.
― ¿De qué tanto hablaban? ―exigió saber Edward, quien empezó a moverse con ella por la pista alejándose de la mirada de su ex amigo, eso le había recordado fuertemente por qué su amistad, de hace años, había terminado.
―Creí que no sabías bailar.