— ¿Podrán disculparme por lo sucedido? —preguntó Lorenza antes de que se siguiera desviando el tema principal de la reunión. Ambos miraron a la mujer del otro lado de la mesa de cristal.
—Claro, por mí, —comenzó a decir Grace—Está bien. —y le sonrió a Lorenza, quien le regresó la sonrisa, luego ambas miraron a Edward.
—Bien. —solo eso dijo.
— ¿Y lo del baile? —quiso saber Lorenza algo esperanzada.
—Lo hablaré con mi esposa. —replicó Edward empezando a impacientarse, quería salir a la fiesta y d