Grace se quedó helada cuando escuchó aquella pregunta de Edward. Su semblante cambió; ya no veía al hombre imponente e intimidante que había conocido en estas semanas. El hombre que siempre tenía todo bajo control, cuya sola presencia podía dejar en silencio un gran salón y atraer todas las miradas, ahora parecía vulnerable. Edward, que tenía a una modelo como prometida y futura esposa, pero a quien había elegido, estaba delante de él con una mirada que nunca había visto. Era como si, por prime