Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche anterior había cerrado con una certeza dolorosa: Isabel ya no podía huir de sí misma. Pero al amanecer, la claridad trajo consigo el peso de lo inevitable.
La casa había quedado atrás. Caminó de vuelta por el mismo sendero por el que había llegado, aunque todo parecía diferente. El cielo, más opaco. El viento, más denso. El colgante reposaba ahora como un latido persistente contra su pecho, no agresivo, pero







