—Ahora más que nunca necesitamos hablar —me suelta de golpe—, ahí viene tu novio.
Yo lo miro extrañado y volteo, Nicolás se acerca a nosotros con media sonrisa.
—¿Cómo te sientes? —lleva su mano a mi brazo y lo soba con delicadeza, yo miro a mi padre y me echo hacia atrás para evitar que me siga tocando.
—Necesito tiempo, y justo iba a pedirte que me dieras el día, no puedo trabajar así… —agacho mi rostro y lo escucho suspirar.
—Tomate el tiempo que sea necesario. —acerca su rostro y besa mi me