Lucian se sintió disgustado por la imagen. No podía creer lo que estaba viendo. Por un instante, el gran señor Sadharthe no supo qué hacer. Sus ojos, sus gestos, su cuerpo… todo su cuerpo se detuvo. Era como si la imagen le hubiera inyectado una dosis de sedante. Era obvio, esa imagen que imaginaba no volver a ver estaba frente a sus ojos. Pero ahora que tenía la oportunidad de cambiar todo lo que antes no podía, Lucian decidió actuar. Se permitió sentir todo ese odio y luego, cuando su cuerpo