Con pasos lentos y siendo el hombre poderoso que Lucian podía ser en el mundo, se acercó a la mujer. Nunca había visto tanta belleza en una mujer, y quizás lo que no entendía era que era posible ver a una mujer tan deslumbrante. Era cierto que muchas, muchas mujeres habían pasado por la cama de aquel hombre que era más guapo que cualquier actor de cine, pero ninguna con la gracia y divinidad de la mujer que tenía frente a él. Ella era realmente diferente, era todo lo que él podía estar buscando