Eran las diez de la mañana y una mujer con una copa de vino tinto, sin poder dejar de sonreír una y otra vez ante el recuerdo que tenía en la mente. Todo había sido tan rápido, ni siquiera ella misma se había dado cuenta de que todo el día lo había pasado de la misma manera, pensando en la misma persona que no debía, lo que nadie sabía era que era una maldita desvergonzada, una mujer a la que no le importaba nada más que su nueva presa. Y ese era el caso de Leona en ese momento, esa sonrisa lle