Andrei
—Sí, este es el edificio donde viven —me dijo el hombre, entregándome las fotografías—. Puede encontrar a Dinah ahí, con su esposo e hijo.
—Gracias —respondí, dándole el sobre con disimulo y conteniendo las ganas de matarlo por decir que ese imbécil era el esposo de Elise.
Yo era el único, y siempre lo sería. No importaba cuánto tiempo me tomara llevar a cabo mi plan, ella nunca podría casarse sin terminar en la cárcel o algo peor. La idea de que lo hiciera era atractiva, pero también