C82: Espero que sepas lo que estás haciendo.
Jordan, sobresaltado por el modo en que Reinhardt había exclamado, pues no era muy habitual que lo hiciera, volteó con cautela, dando unos pasos hacia el escritorio.
—No te dejaré pasar una más —declaró el Jefe—. Si vuelves a entrar en mi oficina de la misma forma en la que lo hiciste antes, te colocaré una soga en el cuello y te colgaré del techo.
Jordan, en su interior, luchaba contra las palabras que se estaban formando en su garganta, pero no dijo nada. No podía. No sabía qué decir, y aunq