Reinhardt tragó saliva, pero le costó. El oxígeno le raspaba por dentro. Tal vez si la mataba se libraría de toda aquella situación tan conflictiva, pero no podía hacerlo. Nunca pudo. Ni siquiera cuando creyó que sólo era un muchacho más. Sin embargo, tener sentimientos por Jordan era como desarmarse frente al enemigo, porque aceptar lo que sentía era admitir que ella tenía el poder de destruirlo.
Y entonces, como si esa vulnerabilidad fuese demasiado insoportable, como si la verdad le abriera