Por fin, luego de varios días, voy a poder ver a Mila. Estas semanas se me hicieron eternas; todo el tiempo tenía que estar pegada a Luciano, y todavía tengo que dormir con él amarrada por lo sucedido hace algunas semanas.
—¿Estás feliz porque hoy llega Mila?
—Sí, estoy contenta. No veo la hora de que llegue. —Veo que se queda observándome por un buen rato, lo que me pone un poco nerviosa—. ¿Por qué me miras tanto?
—Es que estás preciosa. —Siento cómo se acerca a mi cuerpo y se coloca detrás de