Luciano de Lucca
Despierto con un fuerte dolor en mi pecho. Siento como todo me da vueltas, y mi cabeza parece que va a estallar.
—¡Joder, cómo duele!
—Luciano, amigo —escucho la voz de Carlos, así que me obligo a abrir los ojos. Cuando lo hago, me mira con cara de preocupación—. ¡Joder, al fin despiertas!
—¿Qué me pasó? ¿Dónde está Angélica? —¿Por qué mi ángel no está aquí conmigo?
—¿No te acuerdas de nada?
—¿Qué está pasando? ... Joder, joder.
—¡Angélica! ¡Se la llevaron! —Intento pararme, per