Angélica
Estoy acostada en la camilla, acariciando mi vientre aún plano. Los médicos ya me informaron que mi bebé está bien, y no saben la tranquilidad que sentí al escuchar eso. Ahora, mi ansiedad está enfocada en ver a Luciano. Después de enterarse de lo que tuve que hacer para mantener a salvo a nuestro hijo, no sé cómo se lo tomará. Solo espero que me entienda y me ayude a olvidar lo ocurrido.
—¿Puedo pasar? —escucho la voz de mi flamante marido mientras lo veo entrar con una bolsa de regalo