ANGÉLICA
Cuando veo que se llevan a Luciano, siento cómo una lágrima corre por mi mejilla, pero la limpio con brusquedad.
-Es válido llorar, Angélica.
-Por ese hombre no vale la pena derramar ni una sola lágrima.
-No pensé que te fueras a casar con De Lucca.
-Yo le entregué mi corazón por completo y mira cómo me pagó - Sin que yo me lo espere, él me abraza por la espalda, pegándome a su pecho.
-Tranquila, yo no permitiré que te lastimen - Me separo de golpe del ruso.
-Anton, no te enamores de mí