Capítulo 79: Un amor puro y sincero.
Después de una noche lluviosa, finalmente la calma había llegado, dejando tras de sí un silencio casi imperceptible. Afuera, todo era calma y todos dormían, ajenos a lo que sucedía entre las cuatro paredes de una habitación, está estaba apenas iluminada por la tibia luz de una lámpara de mesa, que acariciaba los contornos de los dos cuerpos con una delicadeza que parecía cómplice.
Él la miraba como si fuera la primera vez. No con sorpresa, sino con esa complicidad silenciosa que solo se gana co