Capítulo 35— La última junta
Narrador
Herodes quedó paralizado por un instante al escuchar a Bárbara quien seguía observándolo en el mismo punto.
—No puedo odiarte aunque lo quiera... Aunque lo intente— dijo con un nudo en su garganta sintiéndose realmente decepcionada de sí misma al no poder controlar su sentir —Pero tampoco ser tuya por completo... Me has arrebatado de mi vida, y eso no puedo perdonarlo.
Colocándose de pie enseguida siendo este su momento de intervenir, Herodes se acercó a ella, y acunando su rostro, murmuró tan cerca que Bárbara sintió sus alientos chocar.
—Y eso lo entiendo... Solo deja de escapar de mí... Déjame demostrarte que no soy tan malo como crees.
Bajando su rostro, llenando sus pulmones de aire por un instante, Bárbara se mantuvo en silencio, y asintiendo accedió poco después.
—Así será... Pero el trato sigue siendo el mismo.
Soltando su rostro, Herodes apretó sus labios un poco temeroso de no lograr su objetivo, y empezando a caminar al baño, Bárbara to