Capítulo 34— No puedo odiarte
Narrador
Herodes llevó su mano a la nuca de ella, atrapándola sin darle escapatoria. La atrajo hacia sí y sus labios se encontraron con una violencia desesperada, como si no pudiesen permanecer mas tiempo sin expresar lo que sentían. El beso no fue suave ni calculado: fue un choque brutal de bocas, un reclamo.
Barbara gimió contra él, intentando empujarlo al principio, pero su propio cuerpo la traicionó. Lo agarró del rostro con ambas manos, profundizando el beso con la misma intensidad. Sus lenguas se buscaron con un hambre insoportable, como si no fueran a tener otra oportunidad de respirar. Herodes jadeó, tirando de ella hasta dejarla sobre su regazo. Sus dedos se aferraron a su cintura, a su espalda, al borde de su suéter, arrancando la tela con furia.
—Carajo, Baby… —gruñó contra su boca —me vuelves loco.
Barbara le mordió el labio, como si esa fuera la única respuesta posible. Ella se levantó apenas para terminar de deshacerse de sus prendas, dejánd