Capítulo 36— Desde siempre
Narrador
Tras prepararse esa mañana, Herodes estaba listo para salir de la mansión Prat. Tenía que realizar un par de trámites que no podían esperar más, por lo que abordando su auto junto a Riccardo, los enormes portones de la propiedad se abrieron.
— Después de reunirnos con la señora Estrada, saltemos directo a la construcción del edificio... Necesito reunirme con el ingeniero lo antes posible — puntualizó Prat mientras el auto se colocaba en marcha.
Deteniéndose de pronto de manera abrupta, tanto Riccardo como Herodes se observaron alarmados.
— ¡Señor!
Un poco temeroso, el hombre que conducía el vehículo señaló lo que tenía ante él, lo que no permitía avanzar, y observando Herodes, notó a Agusto junto a cuatro de sus hombres.
Tensando su mandíbula al tener que atrasarse unos minutos en su apretada agenda del día al tener que hablar con este, Prat bajó del auto y acercándose a Lexton, dijo.
— Bonito día, y qué grata sorpresa tenerte aquí, Agusto... —Herod