Un pantalón de mezclilla, unas botas y una delgada blusa negra que era oculta por un suéter ligeramente holgado y azul oscuro, la vistieron ese día, la cobriza salió todavía con el cabello húmedo y se encontró con el rubio recargado en el sofá de su sala, vistiendo un conjunto deportivo negro y hablando por el móvil.
—Que sí, el lunes estaré presente, no, aun no reviso nada — habló el rubio que volteó de medio lado a ver a Regina.
Ella alzó la mano, saludándole nerviosamente al ver el desastr