Altas palmeras se dispersaban por los jardines, pequeños arbustos y flores de vistosos colores, ya para ese entonces la cobriza tenía idea de cómo eran los chalet en los que se quedarían, pues había varios a lo lejos; un par de personas también caminaban por ahí y algunos niños corrían por los amplios jardines.
—Este será el lugar donde pasaremos las noches — informó el rubio y Regina sintió un escalofrío recorrerle la piel por la idea que eso le traía.
El camino de granito se hacía ancho y sub