Regina suspiró agotada — No recuerdo que las escaleras fueran tantas — se quejó con cierta gracia y siguió subiendo.
Apenas pasaba del mediodía cuando recibió un mensaje de Alma, la pelicorta la invitaba a reunirse en su antigua habitación, esa que por varios meses compartió con Sara, y aunque si bien tenía trabajos que realizar y temas que repasar, también era cierto que no tenía cabeza para mucho, así que tras encogerse de hombros y sonreír, iba justo en ese momento a reunirse con ellas.
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