—¡Si! Ahora sí… ¡a embriagarnos y a broncearnos! — gritó Alma emocionada al colgarse del brazo de Jane y Regina que se habían acercado a una pequeña barda a observar la gran vista del horizonte, Melissa se acercó a ellas y Anthony la siguió, Giancarlo, por su parte comenzó a sacar las cosas de su auto de mal modo. Realmente aborrecía la idea de Giovanni cerca de Regina. Había hablado con su hermano mayor, y no había manera de permitirle al lobo salirse con la suya…no cuando lo que mas deseaban,