—¡Regina! — la delgada voz de Jane obligó a Giovanni a separarse, sonrió de medio lado al verla ruborizada y sin saber qué hacer.
—Será mejor que salgas — sugirió. — o sospecharán algo…sabes que a mi no me importa, ¿Pero a ti? — y comenzó a caminar en dirección contraria.
La pelinegra dio un respingo y salió sin pensar más al encuentro de su amiga.
—¿Qué hacías?¡Ven! vayamos a cambiarnos y a nadar un rato — dijo la castaña.
—¡Que envidia! Lucen tan bien — mencionó la joven pelirroja al ver a l