Dejó de teclear en su ordenador — y eso es todo – dijo la pelinegra.
Jane se quedó inmóvil e incrédula a lo que Regina le había dicho —¿y por qué no? – Le preguntó sin entenderla —¿Por Fiama? – Regina le había contado “todo”
Regina suspiró desanimada, se había jurado no llorar cuando lo dejó parado en medio de ese reverdecido patio.} — No fue como yo lo esperaba — confesó y mordió su labio preocupada al bajar el rostro.
—¿Sabes qué?… Cancelaré a Anthony y hablaremos toda la tarde, hasta que te