Ella empuñó la prenda en sus manos — Vete – demando.
—Mph— Sonrió divertido— Son bonitas, confieso que me gustaría vértelas puestas… pero ahora es mucho más tentador verte así, ¿me dejarías echar un vistazo bajo esa toalla? – Pidió descaradamente.
Regina luchó por mantenerse tranquila y aun así sintió su rostro arder —Giovanni eres…
– ¿Que? Solo digo lo que pienso cuando lo pienso — dejó claro y se levantó del escritorio, giró su rostro y apagó la luz al extender su mano.
—¿A qué viniste? – Pr