—Esto…
—Ven, vayamos entonces — aceptó el joven y la tomó de la mano, tomaron el elevador al primer piso y el chico no la soltó de la mano, logrando mantenerla con un sonrojo.
—S-supongo que tarde o temprano, las tendremos que ver… - mencionó intentando convencerse.
Le había marcado a su amiga, pero nunca respondió, odiaba la manía de Alma de mantener su móvil sin sonido… y a Melissa, bueno, ella era peor, de ella no tenía número.
—Ah mira, allá están Mikey y la pelirroja — Mencionó el joven ap