—Giovanni…— gimió fuerte su nombre al no poder soportarlo más, su cuerpo entero se perdió en ese placer que ansiaba y que solo él le había provocado.
Se sintió de él… sintió real ese momento.
Él gimió roncamente y la movió con fuerza un par de veces más, los pechos de la joven amortiguaban sus movimientos y la obligaba a jadear al presionar contra ella… nunca había disfrutado tanto un cuerpo como el de Regina.
—Voy a… ¡agh! – gimió roncamente al envestirla por última vez.
Cerró los ojos y apoyó