Ah descuida, hace rato que hablé con Giovanni armé todo en mi cabeza y comprendí la turbia historia que ustedes dos se traen — explicó— así que me encargué de cubrirte con Jane, le dije que terminamos tu cita y recibiste una llamada de tu nana y que fuiste con ella porque estaba muriéndose.
—¿Mi nana Nicoleta? —Preguntó indignada por semejante atrocidad de mentira.
Tranquila, supuso que exageraba, pero lo creyó.
—Pero …
¿Pero? – interrumpió —Un gracias, eres la mejor amiga; estaría mejor – exig