Giovanni sintió un nudo en la garganta y un vacío en el estómago aun cuando Regina lo estaba abrazando y hablando sobre lo mucho que le agradecía haber hecho eso por ella, y reiteró que jamás lo había pensado; él la vio para abajo por la diferencia de estaturas y ella alzó su vista para asegurar que, aunque no sabía cómo, iba a pagarle cada centavo que gastaba en ella.
—No tienes nada qué pagar — aseguró y su voz sonó ronca por la tensión.
Regina sonrió —Por supuesto que sí, las mensualidades n