La mirada fría y ambarina de Connor se posó en las luces prendidas de algunos postes de estilo antiguo que se intercalaban con pequeños árboles de escasas hojas, todavía era temprano, pero el cielo nublado hacía parecer como si estuviera por anochecer, cuando aún no pasaba de las seis de la tarde, él se dirigía al departamento de su propiedad en esa ciudad luego de visitar la mansión de su padre.
El sonar de su móvil lo hizo bajar la mirada al móvil empotrado en el elegante tablero del coche.
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