Regina revisó una vez más sus libros.
—Llegamos— informó el ojiazul al estacionarse en terrenos universitarios.
Regina asintió de prisa y se alzó a besar sus labios, esta vez siendo un poco más efusiva, aunque no tanto como para permitirle al rubio profundizar el beso.
—Debo correr, ya voy tarde— informó mientras abría la puerta del coche — ¿Verás a tu asesor en tesis? – le pregunto.
Giovanni asintió desanimado al apretarse el puente de su nariz, había olvidado su móvil en casa de Regina
—Sí, l