Mundo ficciónIniciar sesiónRealmente el sexo era un buen escape a cualquier situación de malestar, Dasha no lo negaría ni en mil años.
— Te ves hermosa. — se acababa de duchar junto a su esposo, para ahorrar tiempo, pues sabían que los estaban esperando para desayunar, y no precisamente Alek y su esposa, sino Vladimir, desde ese día en adelante eran una familia.
— Gracias. — le costaría acostumbrarse a la dulzura con la que Lukyan le hablaba, y a su rostro sereno pero cargado de poder y autoridad.







