Arianna
Ni siquiera podía recordar exactamente cómo fue que llegamos a su piso. Pero estaba segura de que habíamos parado para besarnos en la calle, en la recepción, en el pasillo.
Fue extraño y agradable a la vez no tener que escondernos o entrar por separados al edificio. Aunque fue aún mejor cuando entramos a su departamento y sin perder el tiempo comenzó a desnudarme. Nuestros cuerpos siempre encajaban de forma salvaje y natural.
Sin embargo, esa noche fue suave y cuidadoso. Me besó s