Arianna
Antes de que pudiese evitarlo, Aquiles, se abalanzó sobre Marcos, tomándolo de la solapa del saco y lo empotró contra la cajuela de una camioneta.
—Creí que había dejado claro que no te quería cerca de ella —le espetó a solo unos centímetros del rostro, respirando trabajosamente. Su semblante era frío como el granito.
Su voz sonó fuerte y clara en el estacionamiento vacío y Marcos, se atrevió a sonreír con cinismo, chasqueando la lengua. Fingiendo no estar intimidado.
—Arianna,