Arianna
La recepcionista me recibió con una deslumbrante sonrisa detrás del mostrador blanco tiza que combinaba con las cortinas del lobby.
—¿En qué puedo ayudarle? —Preguntó levantado los ojos hacia mí.
—Llamé por la mañana al doctor Gerardi y me dijo que podía atenderme luego de su última consulta de la tarde.
—Oh, sí. Por supuesto, me dijo que la anotase con sobre turno porque era una antigua paciente que hacía años que no veía —. Abrió la planilla de la consulta en el ordenador —